Así hice 1 millón a mis 30

Así hice 1 millón a mis 30

 

El futuro de Grant Sabatier lucía poco alentador: después de graduarse, no tenía empleo, estaba quebrado y vivía con sus padres. El estereotipo perfecto del millennial, término que, honestamente, ya nos tiene hasta la m… Pero bueno, no nos desviemos del tema.

 

 

Abrumado por su lamentable situación financiera, Sabatier se fijó una ambiciosa meta: ahorrar un millón de dólares a sus 30 años, objetivo que, contra todo pronóstico, cumplió. ¿Cómo lo hizo? Aquí te compartimos seis recomendaciones que, a su juicio, fueron claves para lograrlo.

 

1. Generé ingresos extra

 

Después de conseguir trabajo en una agencia de publicidad, Sabatier se dio cuenta de que lo que ganaba no sería suficiente para alcanzar su meta. “Si ves a tu trabajo de tiempo completo como la única forma de salir adelante, te va a tomar más tiempo hacerlo”, advierte.

 

 

Consciente de esto, diseñó sitios web por su cuenta, ofreció asesorías y hasta vendió boletos para conciertos. Al ver que le resultaba mucho más redituable hacer cosas por su cuenta que trabajar ocho horas en su oficina, decidió renunciar.

 

2. Invertí y ahorré día a día

 

Para no sentirse abrumado (un millón de dólares no es poca cosa), Sabatier analizó qué tenía que hacer a corto plazo. Después de sacar cuentas, concluyó que, si realmente quería cumplir su objetivo, debía ahorrar 50 dólares al día.

 

 

“¡Oye, pero 50 dólares es una lana!”, pensará más de alguno. Efectivamente, no todos pueden ahorrar eso al día, de hecho, ¡Sabatier tampoco podía! Por eso invirtió 5 dólares diariamente hasta lograrlo. La idea funcionó tan bien, que incluso algunos días ahorró miles de dólares.

 

3. Invertí a largo plazo

 

De acuerdo con Sabatier, un punto clave para alcanzar su meta consistió en invertir la mayoría de sus ahorros a largo plazo y en instrumentos que ofrecían rendimientos realmente atractivos o al menos decentes. De otra manera, hubiera sido imposible.

 

 

Él rápidamente entendió algo que todos deberían saber: de poco o nada sirve juntar muchísimo dinero si tu idea es guardarlo en una cuenta bancaria o invertirlo en alternativas que ofrecen rendimientos mediocres o inferiores a la inflación.

 

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4. Incrementé mi margen de ahorro

 

En un inicio, Sabatier ahorraba 15 por ciento de sus ingresos. Sin embargo, conforme aumentaron sus ganancias, incrementó gradualmente ese porcentaje hasta que llegó a un punto en el que ahorraba más del 40 por ciento de sus ingresos.

 

 

Si crees que eso es imposible, Sabatier tiene algo más que decirte: la idea de ahorrar de una manera tan agresiva puede intimidar a algunas personas, pero incluso un ligero aumento en ese margen puede representar una enorme diferencia con el paso del tiempo.

 

5. Recorté los gastos mensuales que pude (y volví a invertir)

 

Con el objetivo de tener más dinero para invertir, Sabatier se mudó de un departamento cuya renta mensual era de mil 500 dólares. Por su nuevo hogar, ahora sólo tenía que pagar 800 dólares. “Esos fueron 700 dólares más que entraron directamente a mi cuenta de inversión”, expresa.

 

 

Para él, mucha gente podría encontrar grandes oportunidades de ahorro si decidiera vender su automóvil, rentar una casa o departamento con varios amigos para dividir gastos o aprovechar alternativas como Airbnb y Uber para hacer dinero extra.

 

6. Recordé mi meta

 

Con esa disciplina (casi manía) de gastar lo menos posible, Sabatier llegó a un punto en el que sus finanzas le permitían darse ciertos lujos, “oportunidad” que no desaprovechó hasta que revisó cuánto había gastado y el riesgo que eso significaba para poder cumplir su objetivo.

 

 

“Sólo porque puedas hacer algo, no significa que debas hacerlo”, dice Sabatier, un millonario que hoy en día compra botellas de vino de 12 dólares y acostumbra buscar las opciones más baratas de hospedaje cuando sale de viaje.

 

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