Roban identidad de entidades financieras

Roban identidad de entidades financieras

 

Querido lector, esta ocasión hablaremos sobre un fraude más descarado y lamentable que la llegada de Maradona al futbol mexicano: el robo de identidad.

 

Similar al tristemente célebre “te juro que yo no era, amor” de tu pareja cuando niega rotundamente ser esa persona que todos vieron aquella noche en aquel lugar, el robo de identidad, como su nombre lo sugiere, consiste en hacerse pasar por alguien más.

 

 

Sin embargo, esta vez no nos referimos al robo de identidad de usuarios, sino al robo de identidad de entidades financieras, delito por el cual al menos siete instituciones afectadas han presentado denuncias, de acuerdo con información de la Condusef.

 

Pero, ¿qué tácticas utilizan estos rateros para cometer sus fechorías? Y quizá más importante, ¿por qué la gente sigue cayendo y cómo puedes evitar ser una víctima? Aquí te compartimos dos casos:

 

1. Crean páginas piratas

 

¿Cómo lo hacen? Las empresas fraudulentas o estafadores usan información como razón social, dirección, teléfonos y logotipos de la entidad financiera para hacerse pasar por ella, así como para montar páginas de internet piratas.

 

¿Por qué la gente sigue cayendo? Porque, en algunos casos, la apariencia y dirección web de estas páginas son bastante similares a las de las entidades suplantadas.

 

 

¿Cómo evitar ser víctima? Asegúrate de consultar la página oficial de la empresa y que ésta cuente con protocolos de seguridad adecuados. Si en la barra de navegación te aparece una leyenda o aviso que dice “No seguro”, abandona inmediatamente la página.

 

2. Usan diferentes medios de contacto

 

¿Cómo lo hacen? Las empresas fraudulentas o estafadores establecen contacto con sus potenciales víctimas mediante correos electrónicos y números telefónicos que, obviamente, no corresponden a los de la entidad suplantada.

 

¿Por qué la gente sigue cayendo? Porque muchas personas acostumbran pedir informes desde una publicación de Facebook de la empresa, a manera de comentario, compartiendo su celular o correo electrónico para que las contacten.

 

 

¿Cómo evitar ser víctima? Utiliza únicamente los medios de contacto oficiales de la institución financiera y jamás publiques tu número telefónico o correo electrónico en ninguna red social.

 

Depósitos por adelantado, el común denominador

 

No importa qué táctica utilicen, las empresas fraudulentas o estafadores tarde o temprano piden dinero o depósitos por adelantado para “gestionar, agilizar o cubrir gastos” relacionados con el supuesto trámite o servicio.

 

Si la víctima muerde el anzuelo, los delincuentes toman el dinero y desaparecen más rápido que promesas de candidato político después de campaña. ¿Triste? Sí. ¿Indignante? Por supuesto. ¿Inevitable? ¡Para nada! La clave es jamás hacer pagos o depósitos por adelantado.

 

 

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Conclusiones

 

Después de analizar y debatir civilizadamente, nuestro equipo editorial concluye lo siguente:

 

1. La falta de cultura, no sólo financiera, sino también tecnológica, junto con los métodos cada vez más sofisticados que utilizan los delincuentes representan un enorme reto tanto para los usuarios de servicios financieros como para las empresas que los ofrecen y para la autoridad.

 

2. A pesar de la arraigada (y lamentablemente muchas veces, fundada) cultura del “sospechosismo”, muchos mexicanos siguen mostrando demasiada inocencia o apatía cuando se trata de validar que la información que reciben proviene realmente de la empresa que desea contactar.

 

 

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